• diciembre 1, 2022

Siete directores han pasado por la cárcel de Latacunga en 18 meses

 Siete directores han pasado por la cárcel de Latacunga en 18 meses

En los pabellones de la cárcel de Latacunga hay espacios para la distracción, pero las mafias también los manejan. Foto: EL COMERCIO

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Quienes habitan o visitan la cárcel de Cotopaxi saben que el control es mínimo.

Las bandas se han apoderado de espacios como el centro de visitastrámites penitenciariosenfermería e incluso controlan la entrega de comida y suministros. En ese centro los presos tienen celularesacceso Internet computadoras.

Las bandas poseen las llaves de los candados de las celdas y de los pabellones. Las autoridades del sistema carcelario (SNAI) y del Ministerio del Interior son las únicas que han negado esta realidad.

Los guías penitenciarios, que laboran en ese penal, afirman no tener el control de las celdas.

Lo mismo dicen los funcionarios que trabajan en la parte administrativa. Los abogados de los detenidos también conocen todo lo que ocurre adentro de la cárcel

Según relatos de estas personas, en el interior los presos se dividen en tres: los cabecillas, sus aliados y las ‘chachas’. Así son conocidos los reos que no tienen dinero y que se convierten en sirvientes de los líderes. En este grupo también están expolicías exmilitares, que cumplen penas por varios delitos

EL COMERCIO habló con un exuniformado que estuvo preso en la cárcel de Cotopaxi hace unos meses. Él relató que adentro las ‘chachas’ se encargan de lavar la ropa de los jefes de las bandas, hacerles mandados, limpiarles los pisos, los baños, entre otras cosas. “Nosotros somos prácticamente esclavos de los jefes”, dice. 

El exdetenido cuenta que las mafias intensificaron su poder en el último año y medio.  De hecho, las cifras oficiales de los centros de detención del Ecuador señalan que durante la presente gestión se incrementaron los crímenes en las cárceles. El SNAI ha sumado ya 410 muertes en los centros carcelarios de todo el país

En la prisión de Cotopaxi se han registrado 44 muertes violentas. Una de las últimas ocurrió hace una semana. Un hombre apareció sin signos vitales en uno de los pabellones de máxima seguridad.

Hasta ahora el SNAI no ha esclarecido los hechos de cómo ocurrió esa muerte en ese centro. Lo mismo sucede con el resto de fallecimientos en otros presidios. Uno de ellos ocurrió en la cárcel de El Rodeo, donde un detenido apareció muerto el 21 de octubre.

Los crímenes están en la impunidad, pues las autoridades no han judicializado a nadie. Hay procesos abiertos por los amotinamientos, pero no hay responsables de esos hechos.

¿Por qué las mafias tienen tanto poder en la cárcel?

Existen muchos factores que el SNAI ha analizado. Sin embargo, hay una razón de la que poco se habla: la inestabilidad de las autoridades, especialmente en el cargo de Director. En un año y medio, la cárcel de Cotopaxi ha tenido siete directores. Eso significa que, en promedio, cada autoridad ha estado un poco más de dos meses. 

En la lista de directores fugaces están Marco Limaico, Valeria Balseca, Bolívar Garzón, Víctor Andrade, Luis Paredes, José Arévalo y Washington Escobar. Este último inició sus funciones este mes.

Según los documentos oficiales de transparencia, la mayoría tuvo un sueldo de USD 2 418. Pero su breve paso en la Dirección de la cárcel ha hecho que los trabajos proyectos de rehabilitación no se desarrollen de forma adecuada. 

De hecho, esta cárcel aún no cuenta con un sistema de vigilancia total. Tampoco hay inhibidores de señal y los escáneres en los accesos están obsoletos.

Existen zonas comunes donde no hay seguridades o que resultaron destruidas en los distintos amotinamientos registrados.

Así lo revelaron los miembros de la Comisión de Pacificación de las prisiones. En su informe detallaron que esa cárcel aún tiene un elevado hacinamiento.

Informes de derechos humanos también indican que existen daños en el sistema de alcantarilladoagua potable sanidad

Recursos pendientes

Todas estas fallas estructurales han sido observadas por el SNAI.

Sin embargo, el presupuesto no ha sido asignado porque este órgano de control del sistema carcelario también ha tenido inestabilidad en sus directores.

La entidad acaba de nombrar a su sexto Director Nacional. Marco Jurado, presidente de la Fundación Inccadi de derechos humanos, señala que la falta de políticas públicas del Gobierno en materia penitenciaria ha hecho que no existan profesionales de carrera al frente de las cárceles. “El Gobierno no tiene un plan establecido para mejorar la rehabilitación. Todo se basa en operativos aislados. Por eso seguimos viendo matanzas”.

Fuente: El Comercio