• abril 10, 2021

Ocho mil vacunas y cien mil dudas

 Ocho mil vacunas y cien mil dudas

Elizabeth Enriqueta Cabezas Guerrero (Riobamba, 14 de junio de 1963) es una economista y política ecuatoriana. Ocupó la presidencia de la Asamblea Nacional entre 2018 y 2019.

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Resulta increíble que, a casi un año de lidiar con una pandemia mundial, en el Ecuador el sistema público de salud no tenga capacidad de manejar adecuadamente las ocho mil vacunas que, con muchos bombos y platillos, llegaron en el primer embarque al país.

La falta de seriedad en el manejo de las mismas y la desconfianza generalizada, son motivos para que la Defensoría Pública, la Comisión Nacional Anticorrupción, La Asamblea Nacional y el mismo Ministerio de Salud Pública anuncien la conformación de comités de vigilancia. ¿Qué nos espera cuando lleguen al país los dos millones y medio de vacunas y se inicie un proceso masivo?

El Ministro de Salud, como máxima autoridad y vocero ha generado grandes dudas por la falta de trasparencia en la información que en un tema tan delicado debía ser muy preciso, claro, con parámetros de selección justos y técnicos, con listados públicos de beneficiarios y mediante procesos muy bien controlados. Se deben transparentar los precios y modelos de adquisición, así como el plan logístico y el cronograma de vacunación, que son información vital para las estrategias de reactivación de la economía y del sector productivo. El mal manejo de la información da cuenta de una deficiente planificación y de una pésima gestión, que es ya una constante desde el inicio mismo de la pandemia.

Una noticia que debía llenarnos de esperanza, levantar los ánimos para resistir y cuidarnos el tiempo que sea necesario hasta que nos toque el turno en la vacunación, se convirtió en cuestión de días en mayor frustración y tristeza. A la desconfianza en las autoridades se suma la decepción generalizada de una sociedad marcada por el egoísmo y la mezquindad, esta terrible pandemia ha desnudado un circuito de ciudadanos públicos y privados, políticos y no políticos capaces de traficar medicación para pacientes graves, oxígeno, fundas para cadáveres y hasta las pocas pertenencias de los fallecidos, no se diga las vacunas.

Los escándalos se quedan en la nada, ni se establecen responsabilidades, ni se corrigen errores, simplemente se distribuye furia sobre todos, sin importar quienes puedan ser inocentes o culpables.

Los retos para el nuevo gobierno van más allá del plan de vacunación, deberá recuperar la confianza en lo público garantizando eficiencia y transparencia en la gestión del proceso, tendrá además que reestablecer el orden y la disciplina ciudadana necesaria para esperar con paciencia sin bajar la guardia, tiene que proveer información adecuada para la planificación y tranquilidad de la economía. Es necesaria una campaña masiva de vacunación ética, que unifique al Ecuador en un compromiso cívico, que es nuestra única posibilidad para salir adelante.