• diciembre 1, 2022

Monedas romanas falsas resultan ser reales y el personaje en ellas un emperador olvidado

 Monedas romanas falsas resultan ser reales y el personaje en ellas un emperador olvidado

La moneda que durante mucho tiempo se pensó que era de un emperador falso.

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Científicos han establecido la autenticidad de cuatro monedas romanas de oro acuñadas durante la crisis del imperio en el siglo III d.C. Supuestamente, encontraron las monedas en 1713 en Transilvania, territorio de la actual Rumania, y fueron declaradas falsas.

Una de ellas, con el nombre del emperador Sponsian, que no aparece en otras fuentes, permitió demostrar su autenticidad y la existencia del personaje que figura en el anverso.

La investigación liderada por Paul N. Pearson, de University College de Londres, sugiere que las monedas fueron acuñadas a mediados del siglo III d.C., en la época de la crisis militar de la década del 260 d.C. Sponsian estuvo poco tiempo en el poder, en Dacia, una provincia aislada del imperio, donde se fabricó una moneda de oro que pesaba casi 11 gramos del metal poco refinado, según el estudio publicado en la revista PLoS One.

El análisis con espectroscopia y luz ultravioleta o microscopía, los indicios de uso activo de la moneda y algunos minúsculos restos de tierra confirmaron que la pieza estuvo en circulación durante una considerable cantidad de tiempo y que luego acabó enterrada.

Estas observaciones obligaron a los científicos a reevaluar la existencia de Sponsian como personaje histórico real. Al combinar el estudio de las monedas con registros históricos, el equipo llegó a la conclusión de que, probablemente, el individuo haya sido un caudillo militar de la provincia romana de Dacia que, durante la crisis militar de la década de 260 d.C., prácticamente se había separado del imperio.

En las montañas de Transilvania, en su territorio, estaba ubicado uno de los centros de extracción de oro. En el contexto de la crisis financiera, dichas monedas podrían haberse usado como lingotes, por ejemplo, en pagos a jefes militares o funcionarios de alto rango.

Entre el 235 y el 285 d.C., el Imperio Romano atravesó una serie de crisis en distintas esferas como la economía, la política exterior y la administración pública.

Durante el reinado de la dinastía Severa, a finales del siglo II y principios del siglo III, se amplió el papel del Ejército como principal apoyo del poder imperial y como fuerza política independiente. Esto fue llevando a la desorganización del poder supremo, que después del asesinato de Alejandro Severo a manos de los legionarios rebeldes en el año 235, se sumió en el caos durante 50 años. Este periodo es conocido en la historiografía como la época de los emperadores ilirios.

En ese momento, el poder podía usurparse fácilmente, pero también se perdía con la misma facilidad en manos de los representantes de distintos grupos del Ejército, que dependían del estado de ánimo de los legionarios. En algunas ocasiones al poder también llegaban algunos representantes de la aristocracia apoyados por el Senado.

RT.