• agosto 7, 2022

Francisco Jiménez: La tónica en la Asamblea será de objeción al Gobierno

 Francisco Jiménez: La tónica en la Asamblea será de objeción al Gobierno

Francisco Jiménez reconoce que hay una reconfiguración de fuerzas con los nuevos vicepresidentes de la Asamblea Nacional, pero que aún les queda la consulta popular. Foto: Ministerio de Gobierno

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El ministro de Gobierno, Francisco Jiménez, reaccionó este 22 de julio a las últimas actuaciones de la Asamblea Nacional y reconoció que hay una reconfiguración de fuerzas pero que al Ejecutivo le queda un mecanismo constitucional: la consulta popular. 

“La Asamblea nunca ha sido un escenario fácil, sabíamos que iba a estar el tema complicado. Sus decisiones han tomado demasiado tiempo, lo cual ha retrasado reformas que son importantes. Estuvimos prácticamente dos meses sin Vicepresidencia (de la Asamblea)”, señaló Jiménez en una entrevista en Teleamazonas sobre la relación con el poder Legislativo. 

El Ministro reacciona a las últimas actuaciones de los legisladores. El 21 de julio, el Pleno eligió a Marcela Holguín, asambleísta de Unes, como primera vicepresidenta. Darwin Pereira, uno de los denominados rebeldes de Pachakutik, quedó como segundo vicepresidente. 

Para Jiménez no está claro por qué fue destituida Guadalupe Llori ni qué es lo que se ha ganado con la nueva Presidencia de la legislatura. Pero reconoció que hay una reconfiguración de fuerzas, por lo que el Gobierno estará a la expectativa de lo que los legisladores decidan.  

“En función de eso iremos apuntalando nuestra estrategia, que debe ser implementar las leyes que el país necesita”, acotó. 

Proyecto de ley de libertad de prensa 

Tras la elección de vicepresidentes, correísmo y Pachakutik actuaron y se aprobó el informe de minoría sobre el Proyecto de Libertad de Prensa, con 75 votos afirmativos. Con eso, no pasó el proyecto enviado por el Ejecutivo. La normativa con reformas será remitida al Ejecutivo para su análisis.  

“Tenemos el veto, habrá que revisar el contenido de esa ley. Tendremos que manifestarnos, no olvidemos que el presidente (Guillermo Lasso) es colegislador”, precisó el Ministro. 

El Gobierno tiene que aceptar las reglas del juego democrático siempre que estén enmarcadas en la Constitución, entiende que hay una correlación de fuerzas en la Asamblea, que no le es afín, por lo que la tónica del Legislativo será el de objeción, analizó Jiménez.  

“Agotaron su bala”

Durante el paro nacional de junio, en la Asamblea se impulsó la destitución de Lasso. Sin embargo, no se alcanzaron los votos suficientes para el objetivo. Según el artículo 130 de la Constitución ecuatoriana, esta facultad podrá ser ejercida por una sola vez durante el periodo legislativo, en los tres primeros años del mismo. En cambio, el Gobierno aún tiene bajo análisis el mecanismo de la consulta popular. 

“Ellos agotaron su bala, nosotros no. Pero estamos claros que eso tiene que tener un interés institucional. Esto no se trata de un juego ni de improvisaciones. Lo que nos interesa es que el país tenga las reformas que requiere”, expresó al apuntar que el combate no es con la Asamblea sino con la pobreza, la violencia, la inseguridad. 

Superintendente de Bancos

En otro punto, el Ministro de Gobierno habló sobre la designación del nuevo superintendente de Bancos, Raúl González, quien denunció presiones de supuestos representantes del Ejecutivo para que no se presente a la última fase del proceso. 

“Que diga quiénes son esas personas que le han llamado y que diga por qué le han sugerido eso. De parte del Gobierno no existe ningún temor ni tampoco un direccionamiento”, aseguró. 

El 21 de julio se designó como viceministro de Minas a Johe Jaramillo. Pero hubo una alerta, el legislador Fernando Villavicencio denunció que está involucrado en un caso de corrupción, el relacionado a la adjudicación de un contrato del hospital de Pedernales. Horas más tarde, Jaramillo fue sacado del cargo y se nombró a Andrés Wierdak Barba como viceministro encargado. 

Al respecto, Jiménez justificó que es difícil encontrar “vírgenes” que hagan política porque todo mundo tiene su historia, que son alrededor de 5 000 funcionarios de primer y segundo rango, y otros 300 000 de diferentes rangos por lo que “algo se va a filtrar”. 

Fuente: El Comercio