• agosto 15, 2022

En Guayaquil, familias indígenas prefieren el trabajo día a día

 En Guayaquil, familias indígenas prefieren el trabajo día a día
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En sus rostros se puede notar desconcierto, incertidumbre y tristeza, pero pese a aquello no dejan de laborar y tratan de recuperarse de a poco de la crisis que vive el país a causa de las manifestaciones. Esto luego del decreto presidencial 883, que quita el subsidio a los combustibles diésel, extra y ecopaís. 

Son indígenas o sus descendientes que trabajan en Guayaquil desde hace años y que hoy optan por trabajar, en lugar de salir a protestar a las calles. 

María Suquilema es una de ellas. Tiene 58 años y desde hace 35 vive en Guayaquil. Es  descendiente de una familia indígena originaria de Pallatanga, provincia de Chimborazo. En su infancia se dedicó a la agricultura y al cuidado de ganado, pero desde que se casó con Pedro Méndez, otro indígena, decidieron labrar sus propios senderos en la urbe porteña. 

“Cuando recién llegamos a Guayaquil la ciudad no era tan grande, no existían varias zonas en las que ahora hay grandes comunidades indígenas como las del noroeste. Con mi esposo compramos un solar en el suburbio (calles 27 y la J), ahí nos pusimos una tienda de abastos con legumbres, frutas y víveres de primera necesidad”, dice. 

Desde hace 19 años trabaja en el mercado de Transferencia de Víveres en Montebello, noroeste. Suquilema cuenta que es una de las fundadores de este centro de abastos, el más grande del país en su tipo. “Casi toda mi vida me he dedicado al comercio, es un negocio familiar que me ha ayudado para sacar adelante a mis 3 hijos: Juan de 34 años, Luis de 31 y Lucía de 28”, afirma. 

Ella dice que “apoya fervientemente a la causa de sus hermanos”, pero no está de acuerdo con las protestas violentas porque aquello  genera más pobreza. “Las medidas económicas nos afectan a los más pobres porque somos quienes nos movilizamos en buses, pagamos fletes para traer nuestra mercadería al mercado. Y al subir el precio de los combustibles también incrementarán los costos de transportación”. 

Al igual que Suquilema, José Toalombo, de 59 años, tiene un puesto de legumbres y frutas en el mercado de Montebello. Él es de Saraguro, pueblo indígena de Loja.  Toalombo vive desde hace  40 años en Guayaquil y cada 15 días viajaba a  Chimborazo para buscar los abastos que vende en este centro. 

“El paro ha ocasionado escasez de varios productos de la Sierra, lo cual representa pérdidas económicas tanto para los mayoristas como para la persona que tiene una tiendita en el barrio”, comenta. 

Pese a esto, Toalombo menciona estar de acuerdo en la eliminación de subsidios para los combustibles porque “es de conocimiento popular que por las fronteras se está ‘contrabandeando’ diésel y esa pérdida es para el país; pero no debieron aumentar el precio de una manera tan brusca”. 

Patricia Chauca es originaria de Otavalo y labora en la Bahía de Guayaquil desde hace 13 años. “Las marchas y el paro solo generan más pobreza porque el comercio se detiene y no se genera dinero. Pero todo esto debió ser mejor comunicado por el presidente (Lenín Moreno)”, expresa. 

En la Bahía, tiendas de barrio y en otros sectores de Guayaquil, ayer, cientos seguían trabajando con normalidad. 

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Otro intento de saqueo; esta vez, en centro de Montebello

Con palos y piedras, varias personas llegaron la noche del último sábado hasta el Mercado de Transferencias de Víveres, en Montebello, noroeste de Guayaquil. Así lo denunció en su cuenta de Twitter la alcaldesa  Cynthia Viteri.

 Según Daniel Santos,  supervisor de seguridad del mercado, “alrededor de las 20:00 un grupo de personas se acercaron al centro de abastos e intentaron ingresar a causar desmanes y a saquear los puestos, pero la seguridad del mercado, sumado a los dueños de los locales, lograron impedir el paso de los vándalos”, afirmó.

Mónica Tigua mencionó  que ella junto a otros 200 vendedores se armaron con palos para repeler a las personas que llegaron al mercado. “Ellos solo se quedaron en la puerta hasta que llegaron miembros de la Policía Nacional y de las Fuerzas Armadas a despejar el área”, dijo la comerciante.

Los disturbios duraron aproximadamente 45 minutos y no se registraron destrozos en el mercado ni en la vía pública y  en bienes privados.

 Este suceso se suma a otros casos similares ocurridos en el mercado municipal de la coop.  Juan Montalvo, y en el Mercado Central, donde personas intentaron ingresar a saquear estos lugares, en medio de las protestas de días anteriores. (I

Fuente: El Universo