Los mandatarios del Viejo Continente expresaron este domingo su más enérgica condena al bombardeo ejecutado por Rusia contra Ucrania, que empleó misiles de capacidad nuclear. El ataque sacudió Kiev durante la noche del sábado, impactando zonas residenciales y causando al menos dos víctimas fatales y 69 heridos, según el reporte de las autoridades ucranianas.
La alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, tildó los hechos como “actos terroristas abominables” luego de que el bombardeo golpeara áreas habitadas de la capital ucraniana. Señaló que “Rusia se ha encontrado en un callejón sin salida en el campo de batalla, por lo que aterroriza a Ucrania con ataques deliberados contra los centros urbanos”. Kallas denunció el uso del misil hipersónico Oréshnik, diseñado para transportar ojivas nucleares, y aseguró que su empleo “constituye una táctica política de intimidación y una imprudente política de riesgo nuclear”. Agregó que los cancilleres de la Unión Europea debatirán “cómo intensificar la presión internacional sobre Rusia” durante su próximo encuentro informal en Chipre.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, sostuvo que el ataque ruso “pone de manifiesto la brutalidad del Kremlin y su desprecio tanto por la vida humana como por las negociaciones de paz”. Von der Leyen afirmó que la Unión Europea está “preparando más ayuda para reforzar los sistemas de defensa aérea” de Ucrania, como respuesta a los bombardeos.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, denunció que el ataque dañó “docenas de edificios residenciales y varias escuelas”, así como el Museo de Chernóbil, el Museo de Arte Nacional y el edificio donde funciona la radiotelevisión pública alemana ARD. Zelensky precisó que la mayoría de los misiles estaban dirigidos a la capital, a viviendas y centros educativos, y que el bombardeo “quemó un mercado de comida, uno de los más antiguos de Kiev”.
Zelensky comunicó que tras el ataque nocturno conversó con el presidente francés y el primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre, y agradeció las muestras de respaldo internacional recibidas. Presidentes, primeros ministros y cancilleres de Austria, Estonia, Finlandia, Letonia, Moldavia, Albania y Canadá manifestaron su apoyo a Ucrania tras el bombardeo.

La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, condenó el “grave ataque ruso” que golpeó infraestructuras civiles y destacó el “aumento progresivo” del nivel de armamento utilizado. Expresó que “nuestra solidaridad va a la población ucraniana, que desde hace más de cuatro años sufre las dramáticas consecuencias de esta guerra de agresión”. Meloni manifestó la “firme condena” de su gobierno al ataque y aseguró que Italia continuará trabajando “con determinación” junto a sus socios europeos e internacionales para allanar el camino hacia una paz “justa y duradera”.
El canciller de Alemania, Friedrich Merz, reprobó el último ataque masivo de Rusia contra Ucrania, en el que, según sus declaraciones, Moscú bombardeó “objetivos civiles” de forma “masiva” en vísperas de la festividad cristiana del Lunes de Pentecostés. Merz subrayó el uso del sistema de misiles Oréshnik como una “escalada sin escrúpulos” y aseguró que el gobierno federal condena enérgicamente esta acción. Alemania continúa respaldando a Ucrania, según indicó el jefe de gobierno alemán, país que ha aportado ayuda militar a Kiev.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, afirmó que “los ataques rusos se suceden contra objetivos civiles en Ucrania, como nuevamente esta noche”. Francia condena el bombardeo y el empleo del misil balístico Oreshnik, que, según su declaración, reflejan “una forma de huida hacia adelante y el callejón sin salida de la guerra de agresión de Rusia”. Macron reiteró la “determinación” de Francia para continuar apoyando a Ucrania y fortalecer la seguridad de Europa.
La Fuerza Aérea de Ucrania informó que en este bombardeo, Rusia empleó 690 sistemas de ataque aéreo, entre drones y misiles de diversos tipos. Según el parte oficial, 549 drones enemigos fueron derribados y 55 misiles rusos interceptados en este ataque, cuyo “principal objetivo” era Kiev.
El ataque dejó al menos dos muertos y 69 heridos solo en Kiev, según las autoridades ucranianas. El presidente Zelensky detalló que el bombardeo dejó “prácticamente destruido” el Museo de Chernóbil, además de causar daños en otras instituciones culturales. La Fuerza Aérea de Ucrania informó que Moscú empleó 690 sistemas de ataque aéreo, incluidos misiles hipersónicos Oréshnik, y que el principal objetivo fue la capital. Fueron derribados 549 drones y 55 misiles rusos interceptados, conforme a los datos oficiales de Ucrania.
Fuente: Infobae