En una jornada marcada por la tensión en Estrasburgo, sede oficial del Parlamento Europeo, una multitud de trabajadores del campo se congregó este martes para manifestar su rotundo rechazo al acuerdo comercial alcanzado con el Mercosur. La movilización se produce en un momento crítico, justo cuando los legisladores de la Unión Europea se disponen a votar un recurso legal que podría frenar el avance del pacto.
La protesta, que logró reunir a más de 4.500 personas según los reportes oficiales de la policía, contó con la participación de agricultores provenientes de Francia, Italia, Bélgica y Polonia. Los manifestantes se instalaron a pocos cientos de metros del edificio legislativo, en el noreste de Francia, para hacer oír sus reclamos frente a la representación continental.
Votación clave en el Parlamento Europeo
Para este miércoles, está previsto que el Parlamento Europeo someta a votación una propuesta crucial: decidir si el asunto debe ser remitido al Tribunal de Justicia de la UE. Esta acción buscaría suspender formalmente el proceso de ratificación del acuerdo hasta que se determine su legalidad conforme al marco jurídico europeo.
Este conflicto escala apenas días después de que altos funcionarios de la UE y de las naciones sudamericanas que integran el Mercosur sellaran el documento el pasado sábado en Paraguay. Dicha firma pretendía dar cierre a un proceso de negociaciones que se ha extendido por 25 años, consolidando lo que se considera el mayor acuerdo comercial en la historia del bloque europeo.
Desde el sector gremial, el presidente del sindicato francés FNSEA defendió la legitimidad de cuestionar si el tratado cumple con las normativas de la Unión. En este sentido, hizo un llamado directo a los parlamentarios de todas las tendencias políticas para que trasladen el caso ante el máximo tribunal de justicia europeo.
“producidos de manera completamente diferente que en Europa, con más productos fitosanitarios y sin las mismas normas”
Con estas palabras, Baptiste Mary, un joven agricultor francés de 24 años, resumió el sentir de los productores, quienes denuncian una competencia desleal frente a los alimentos importados que no cumplen con los estándares exigidos en el continente.
Estado actual y validación del tratado
Es importante destacar que, a pesar de la firma protocolaria, el tratado todavía no puede entrar en vigor. Para su implementación definitiva, se requiere la ratificación de los parlamentos nacionales de los países del Mercosur, además del respaldo del Parlamento Europeo, cuya votación se espera para los próximos meses.
No obstante, la prioridad inmediata de los eurodiputados será pronunciarse sobre si el método de adopción y el contenido del pacto se ajustan a la legalidad vigente. Si el Tribunal de Justicia emite un dictamen negativo, el acuerdo tendría que ser modificado obligatoriamente para alinearse con la resolución judicial.

La ganadera de vacas Emmanuelle Poirier expresó su profunda preocupación ante la posibilidad de una llegada masiva de carne bovina sudamericana. Al respecto, señaló:
“Queremos que los eurodiputados hagan su trabajo, que recurran ante el tribunal, para que se reestudie el acuerdo”
Presión política y detalles técnicos
El ambiente político se complica aún más con la moción de censura programada para este jueves contra Úrsula Von der Leyen. Esta iniciativa, impulsada por el grupo Patriotas por Europa de tendencia ultraderechista, cuenta con pocas probabilidades de éxito, pero refleja el clima de inestabilidad que rodea la gestión de la Comisión Europea.
Desde el año 1999, la Comisión Europea ha gestionado este ambicioso convenio con Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay. El objetivo principal es la eliminación de aranceles para más del 90% del intercambio comercial entre ambos bloques.
Los puntos de fricción más significativos para el sector agropecuario europeo incluyen:
- La importación masiva de carne, arroz, miel y soja desde Sudamérica.
- El intercambio por exportaciones europeas de vehículos, maquinaria pesada, quesos y vinos hacia el Mercosur.
La decisión final sobre el futuro de este tratado histórico permanece ahora en manos de las instancias judiciales y legislativas de la Unión Europea.
Fuente: Infobae