La Unión Europea ratificó el pasado 9 de enero la autorización para proceder con la firma del tratado de libre comercio con las naciones integrantes del Mercosur. Esta determinación fue alcanzada durante una sesión de embajadores celebrada en Bruselas, contando con el voto en contra de Francia y Hungría. Previo a la discusión del convenio, los países miembros validaron una serie de salvaguardas establecidas en diciembre, con el objetivo de blindar la producción agroalimentaria del continente.
Pese a las garantías planteadas por la Comisión Europea, el descontento de los agricultores no ha cesado. Diversos colectivos del sector continúan mostrando su rechazo ante este pacto comercial, lo que ha derivado en importantes movilizaciones en capitales estratégicas como París, Bruselas y Berlín. Los productores consideran que las medidas de protección son insuficientes y alertan sobre las repercusiones negativas que este acuerdo podría acarrear para la sostenibilidad de la agricultura europea.
Mientras el respaldo al acuerdo por parte de España se ha mantenido constante debido a los potenciales beneficios estratégicos y económicos que visualiza el Gobierno, Polonia ha decidido sumarse al bloque de oposición conformado por Hungría y Francia. En la capital francesa, las protestas se concentraron en puntos neurálgicos como la Torre Eiffel y el Arco del Triunfo. El sindicato FNSEA ya ha advertido sobre la intensificación de las medidas de fuerza si la institucionalidad europea persiste en avanzar con el tratado.
Impacto y bloqueos en el territorio español
En el contexto español, la región de Cataluña ha sido uno de los focos principales de resistencia. Las acciones de protesta han generado afectaciones severas en la logística del Port de Tarragona, donde una flota de aproximadamente 70 tractores limitó la circulación de carga pesada a la mitad de su capacidad operativa habitual. Estas maniobras fueron encabezadas por la organización Revolta Pagesa, extendiéndose durante horas de la noche en diversos puntos de la comunidad.
Hacia la tarde de la jornada, la circulación vial se vio gravemente comprometida. La autopista AP-7, en el tramo entre Vilademuls y Borrassà (Girona), permaneció inhabilitada, al igual que la A-2 en su paso por Bell-lloc d’Urgell (Lleida) con sentido hacia Barcelona. Otros puntos con cierres totales o parciales incluyeron:
- La C-16 en el trayecto Berga-Olvan.
- La N-260 localizada en Sort.
- Restricciones para el transporte pesado en la N-II entre Pontós y Bàscara.
- Afectaciones en la GI-513 en Cornellà de Terri y la C-38 en el Coll d’Ares.
Calendario de nuevas movilizaciones
Las organizaciones más representativas del campo en España, como la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja), la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) y la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), han oficializado un nuevo calendario de protestas. Las fechas marcadas para las manifestaciones son el 26 y el 30 de enero, con el fin de denunciar los recortes previstos en la futura PAC y el impacto del acuerdo UE-Mercosur.
“Queremos concentrar el mayor número de las movilizaciones el 29 de enero como respuesta a las cuestiones que nos preocupan como la reducción del presupuesto de la próxima PAC, los acuerdos comerciales con otros países y el exceso de burocracia en el campo”
Así lo manifestó Cristobal Cano, secretario general de la UPA. Por otro lado, el titular de Asaja, Pedro Barato, aclaró que, aunque se están registrando incidentes en la frontera de Irún y se preparan tractoradas en Extremadura, Valladolid y el Levante, todavía no existe una convocatoria nacional unificada. Barato enfatizó el “rotundo rechazo” de su organización al pacto con el bloque sudamericano por la ausencia de reciprocidad y la competencia desleal.
“Es el momento que el campo español diga que no está de acuerdo con las medidas que nos han preparado para el futuro”
Finalmente, Miguel Padilla, secretario general de COAG, fue enfático al señalar que la lucha del sector no es contra el intercambio comercial en sí, sino contra las asimetrías que genera este convenio en particular.
“El campo no está en contra del comercio, pero sí del comercio en condiciones porque Mercosur supone desigualdad y una competencia absolutamente desleal. Se está vendiendo al sector agrario por calderilla, nos pueden usar como moneda de cambio, pero no estamos de acuerdo y vamos a seguir luchando donde sea”
De esta manera, las calles de las principales ciudades españolas se preparan para recibir nuevas jornadas de tractoradas, en un clima de incertidumbre para el entorno rural que demanda soluciones urgentes ante la crisis estructural que atraviesa.
Fuente: Infobae