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Los ecuatorianos viajan menos de una vez al año en avión: ¿qué falta para estimular más los desplazamientos aéreos?

Un grupo de amigos ha ido a despedir a Julián que va a pasar unas cortas vacaciones a Europa. Es un miércoles de verano. En el aeropuerto de Guayaquil hay un ir y venir de pasajeros.

Vuelos a Nueva York, Bogotá, San Salvador, Madrid y Panamá han estado programados desde la madrugada de ese día: migrantes, turistas y pasajeros de negocios han estado abordando esas rutas.

Julián tomará uno de los vuelos a España, país donde vive una colonia importante de ecuatorianos. Es una ruta frecuentemente usada por migrantes que vienen al país a visitar a sus familias o ecuatorianos que van a reencontrarse o visitar a sus parientes que viven allá.

Él está en ese último grupo. Pasará unos días en esa ciudad aprovechando que con sus ahorros pudo lograr para el tiquete y su estadía.

Cuando compró su tiquete, el Gobierno de Ecuador anunció una reducción de las tasas ecodelta (ED) y potencia turística (PT), rubros que se cobran al comprar pasajes.

La rebaja, vigente desde junio de 2023, se impuso para fortalecer la competitividad aérea, pues al bajar esas tasas se buscaba que haya una reducción de los costos de los boletos aéreos internacionales.

Con la medida, se dispuso que la tasa ecodelta -que se aplica para ecuatorianos que viajan al extranjero- corresponda al 5 % del costo de la tarifa neta del servicio, con un techo máximo de 50 dólares.

De esa manera, por ejemplo, en el valor neto (antes de impuestos) de un pasaje que es de 100 dólares, la tasa ED sería de 5 dólares, en lugar de 50 dólares como era anteriormente. Eso supone un ahorro para el ecuatoriano de 45 dólares.

Los ecuatorianos toman menos de un vuelo cada año.

Por otro lado, la tasa potencia turística, aplicada para extranjeros que viajan al Ecuador, pasó al 5 % del valor neto del boleto aéreo (antes de impuestos), con un techo máximo de 10 dólares. Para este caso, por ejemplo, un costo del servicio de 100 dólares tendría una tasa potencia turística de 5 dólares.

En términos generales, el Gobierno estimó que la disminución de tasas permitirá una reducción del costo del billete aéreo un 13 %.

Julián no tenía clara la rebaja exacta, pero percibía un menor costo en el boleto frente a lo que había cotizado antes. No obstante, cree que el tiquete aún estaba alto por otros rubros que forman parte del componente del billete aéreo.

Una similar percepción tenían otros pasajeros consultados por este Diario que habían comprado tiquetes para vuelos internacionales. Creían que si bien en algo habían bajado los pasajes, aún no había una rebaja sustancial para poder motivar a viajar más.

Los ecuatorianos están entre los que menos viajes aéreos realizan por año. Según cifras de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por sus siglas en inglés), los ecuatorianos tienen 0,44 viajes per cápita, es decir, menos de un vuelo cada año.

Ecuador espera llegar este 2023 a los niveles de tráfico de prepandemia.

Eso está por debajo de países como Canadá (2,62 vuelos por año), Estados Unidos (2,60), Panamá (1,26) y Chile (1,21), según IATA.

Peter Cerdá, vicepresidente regional para las Américas de la IATA, quien semanas atrás estuvo en Guayaquil, consideró que si bien el Gobierno de Ecuador ha dado pasos importantes para reducir las tasas como ecodelta y potencia turística, aún tienen desafíos para ir teniendo precios de boletos más competitivos.

“Ecuador tiene 0,44 viajes por año. Es uno de los más bajos. Hay que ver cómo aumentamos este tema de los viajes locales e internacionales. Cómo ver que se estimulen más viajes”, dijo el ejecutivo, al remarcar que Ecuador teniendo un fuerte componente de migrantes en Estados Unidos y Europa debe aprovechar potenciar más los viajes aéreos.

Al momento, el tráfico de pasajeros aún no llega a superar los niveles prepandemia. En el tráfico internacional está en alrededor del 94 % en comparación con antes de la pandemia y 86 % en el tráfico doméstico. Este año se espera que se llegue a los niveles de antes del COVID-19, según las aerolíneas que operan en el país.

Guayaquil, por ejemplo, en el 2022 llegó a 3′746.554 pasajeros, aproximándose a los 3′970.573 pasajeros del 2019. Y de enero a julio de 2023 acumulaba 2′481.978, según cifras de la Airport Council International (ACI).

Desde que se rebajaron las tasas ecodelta y potencia turística, ejecutivos de las aerolíneas han indicado que se ha sentido un movimiento en las compras, pero son cautos al dar una cifra de los porcentajes en los que se ha reflejado ese incremento.

Un ejecutivo de una aerolínea explicó que no solo el valor de los pasajes está atado a estas tasas, sino que hay otros rubros que pesan en los boletos, como las tasas aeroportuarias, el combustible y el impuesto al valor agregado (IVA). Y allí hay un desafío.

Por ello, dijo, hay aerolíneas que tratan de hacer promociones, pero se encuentran con estos componentes que de una otra manera impiden que pueda reflejarse una mayor rebaja.

Dentro del Índice de Competitividad del Transporte Aéreo 2022, que fue desarrollado por ALTA y Amadeus, Ecuador aparecía ocupando el segundo lugar entre los países menos competitivos de la industria en materia de tasas, impuestos y contribuciones.

Esa entidad anotó que los pasajeros son muy sensibles al precio y la reducción de las tasas es una forma efectiva de atraer un mayor tráfico internacional.

Marco Subía, presidente de la Asociación de Representantes de Líneas Aéreas del Ecuador, explicó que en Ecuador, por ejemplo, hay una tasa del 5 % que se carga al combustible aéreo y esto tiene un peso considerando que entre el 30 % y 40 % del costo operacional de una compañía es el combustible.

“Somos de los pocos países que se cobra eso. Es una sobretasa que sí nos afecta esto. Se ha intentado eliminar ese cobro”, aseguró.

Otro factor que incide, según Subía, son los costos aeroportuarios que paga un pasajero. Si sale de Quito debe pagar 63 dólares por uso de terminal y si sale de Guayaquil, 32 dólares. Los concesionarios deberían trabajar en esto para ser más competitivos, según Subía.

Además, Subía refirió que lo que se cobra a las aerolíneas por el uso de las terminales, como iluminación, uso de manga, parqueo, aterrizaje, está sobredimensionado comparado con la región.

Emilia Rivadeneira, subgerente de asuntos corporativos y sostenibilidad de Latam Ecuador, comentó semanas atrás a este Diario que veían con buenos ojos que se hayan adoptado algunas acciones que estimulan la demanda, como la eliminación del impuesto a la salida de divisas (ISD) y de las tasas, pero dijo que hay brechas aplicables a las operaciones y costos estructurales.

Anotó, por ejemplo, los rubros como los sobrevuelos, la tasa que se paga por pasar por encima del espacio aéreo de ciertos países o regiones.

“Al final, las aerolíneas somos entes recaudadores de muchos impuestos que reciben los gobiernos nacionales o locales. Por eso, cuando se escucha que el valor del tique está alto, no es un tema solo de la aerolínea, pues la tarifa se la puede bajar, pero si se tiene un tique más los impuestos y tasas, sube”, indicó. (I)

Fuente: El Universo

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