Aunque no llueve desde hace dos días, sigue vigente la alerta roja en la región.
Más de una semana después del inicio de unas inundaciones históricas, buena parte de Emilia-Romaña continúa anegada y el alerta roja por el riesgo de que se produzcan desprendimientos de tierra.
14 personas han muerto y 23 000 personas permanecen desalojadas de sus hogares, mientras en las ciudades continúa, incesante, el trabajo de drenaje y limpieza. Con ayuda de tractores, los equipos de rescate reparten alimentos entre la población.
El Gobierno italiano decretó este martes ayudas por más de 2000 millones de euros para paliar los daños causados por estas inundaciones. Entre dichas ayudas hay exenciones fiscales e indemnizaciones a las empresas afectadas por el desastre.
Y es que los daños son descomunales en esta región considerada «el vergel de Italia». Miles de hectáreas de cultivos, árboles frutales y zonas ganaderas han quedado arrasadas. Muchos pueblos están aislados por corrimientos de tierra que han bloqueado o destruido carreteras.
Se estima que en solo 36 horas llovió lo equivalente a seis meses, provocando el desbordamiento de unos 20 ríos, convirtiendo las calles en ríos de barro y sumergiendo grandes extensiones de tierras de cultivo y ganado.
Aunque no llueve desde hace dos días, sigue vigente la alerta roja en la región, principalmente por los desprendimientos en los Apeninos, que hacen peligrosos los desplazamientos, pero también debido a la dificultad para evacuar el agua desbordada.
Fuente: Euronews