Para el presidente Guillermo Lasso, hay excesivas derivaciones médicas a hospitales privados; organizaciones consideran que en algunos casos son necesarias

Excesivas derivaciones hacia hospitales privados es lo que, a criterio del presidente Guillermo Lasso, existe en el sistema de salud público. Así lo mencionó en una entrevista que fue transmitida la noche del domingo.

“Sepan todos los involucrados en el sistema de salud que ya nos hemos dado cuenta de que existe este acto de corrupción de las excesivas derivaciones a los hospitales privados”, indicó.

Lasso realiza visitas sorpresas a casas de salud –según él– para escuchar a los pacientes, al personal sanitario y luego trabajar con el ministro de Salud, José Ruales, a fin de que haya, por ejemplo, contratación de más médicos para el hospital Monte Sinaí, mejorar la gestión y asegurar las provisión de medicamentos.

A modo de ejemplo, el mandatario sostuvo que en el hospital Eugenio Espejo, en Quito, del Ministerio de Salud, conversó con los médicos, quienes le habrían dicho que de su capacidad instalada solo se utiliza un 85 %.

“Ahí viene este jueguito de la derivación de los pacientes a clínicas y hospitales privados”, dijo.

El hospital Monte Sinaí se ubica en el noroeste de Guayaquil. Foto: Jorge Guzmán

Se refirió al hospital Monte Sinaí, donde la capacidad del laboratorio de esa casa de salud y del área de imagen, agregó, es “inmensa”, y le han dicho que se deriva a laboratorios privados, por lo que calificó de “actos de corrupción”.

No es la primera vez que el Gobierno se refiere al tema.

En agosto del 2022, Ruales –en una comparecencia en la Asamblea– manifestó que estaban trabajando en un proyecto de reducción de las derivaciones.

Explicó que han identificado que más del 15 % de las derivaciones a hospitales son innecesarias, que se podían atender en el primer nivel de atención.

Además, un 70 % de derivaciones a la red privada complementaria eran innecesarias, que se hacían por falta de capacidad de gestión hospitalaria debido a que les faltaba un reactivo de laboratorio, la ropa estéril para la cirugía.

“Todos esos elementos tienen que ser identificados claramente y tienen que ser públicos, de tal manera que podamos intervenir, eso va a permitir reducir la deuda con los prestadores privados, racionalizar las capacidades de los hospitales para que puedan hacer la atención y reducir las derivaciones innecesarias hacia el sector privado”, sostuvo Ruales en esa ocasión.

Gustavo Dávila, de la fundación Jóvenes Contra el Cáncer, justificó ciertas derivaciones.

Argumentó que si los hospitales tuviesen los equipos funcionando, el número de profesionales especialistas, los medicamentos, no habría esa necesidad.

“El problema es que no tienen los equipos, o no hay especialistas, o no tienen medicinas, y en muchos casos en vez de derivar ni siquiera les atienden a los pacientes”, consideró.

Dávila agregó que se ha denunciado, en gobiernos anteriores, el problema de las derivaciones que se convierten muchas veces también en “tráfico de influencias o en actos de corrupción”, cuando algunos hospitales públicos sin necesidad de derivar podrían con todos sus recursos ser repotenciados.

Para Dávila, la solución es integral y estructural a largo plazo, y agregó que las derivaciones son un parche, pero sí se requieren, por ejemplo, para trasplantes de médula. (I)

Fuente: El Universo

Más Noticias