‘La piel pulpo’ y el mundo más allá de una isla

Después de su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián‘La piel pulpo’ de Ana Cristina Barragán llega a las salas de cine de Ecuador este 19 de enero de 2023.

Este es el segundo largometraje de la guionista y directora ecuatoriana después del estreno de su ópera prima ‘Alba’ (2016).

Este drama de ‘coming of age’ o de crecimiento está protagonizado por Isadora Chavez Ron, Juan Francisco Vinueza y Hazel Powel, tres jóvenes actores que debutan en el cine. A ellos se suma la actriz de teatro y cine Cristina Marchán.

Crecer en un mundo salvaje

 ‘La piel pulpo’ empieza donde termina ‘Alba’; en el mar. Específicamente en una isla rocosa ubicada en un lugar indeterminado, donde se levanta una rústica casa en medio de una vegetación agreste, habitada y visitada por distintos tipos de aves, crustáceos y peces.

En ese escenario aparecen Iris y Ariel, mellizos de 17 años, quienes viven con su madre y su hermana mayor Lia. Cada uno es una isla dentro de otra.

En ese hábitat se muestra el estado inicial de los adolescentes que han crecido aislados del continente. La situación fácilmente evoca relatos como el de ‘El pequeño salvaje’ de Francois Truffaut, ‘La chica salvaje’ de Olivia Newman o el mismo ‘Robinson Crusoe’ de Luis Buñuel.

La historia tiene sus referentes, pero la directora reescribe la premisa con sus propios códigos narrativos e intenciones y pone en escena una relación de hermanos que rebasa los límites del vínculo común y con una conexión íntima y cotidiana con la naturaleza.

Esa simbiosis se experimenta a partir de un trabajo de fotografía, a cargo de Simón Brauer y Tomás Astudillo, que se deja llevar por las texturas, el paisajismo y paletas de colores que definen contrastes, no solo físicos, sino también emocionales.

En la abstracción que provoca el registro visual de la cámara, uno no repara en la ausencia de diálogos sino hasta unos minutos después de empezada la cinta.

La austeridad de monólogos o pláticas entre los personajes intensifica la narrativa visual que fluye entre lo fáctico y lo poético. Sobre el silencio se impone un universo sonoro cuidadosamente construido como una narrativa que explora la relación y el contraste entre lo humano y lo instintivo.

Los tiempos

El pasado, el presente y la incertidumbre sobre el futuro, al igual que los misterios que guarda el silencio de los personajes, se van develando a través de los recuerdos, acciones y emociones, que se transparentan frente a la cámara. La evidente ausencia de la figura paterna y una drástica decisión de la madre cambia todo y hiere profundamente a los tres hermanos.

Iris, movida por la necesidad de separarse de Ariel, decide viajar a ese mundo desconocido y salvaje (a su modo) que es la ciudad. El barullo de las calles, el frenético ritmo de la productiva modernidad y las multitudes marcan el camino de Iris en la comprensión de su propio ser y del amor por su esencia e identidad.

La película tiene un ritmo de mar, con mareas que suben y golpean con fuerza los sentidos y otras que bajan y se vuelven apacibles y contemplativas. La exploración visual y narrativa de Ana Cristina Barragán en su segundo largometraje puede ser ambiciosa y desafiante, pero es un riesgo que vale la pena correr.

Un mar entre la infancia

Para la directora, el título de su segundo largometraje sintetiza la idea de una manifestación humana corporal y sensorial, pero que como la del pulpo, encierra un mundo frágil y misterioso.

Al igual que en ‘Alba’, el tránsito de la niñez a la adolescencia y el despertar a un nuevo mundo vuelve a ser un tema central. Sin embargo, la directora explica que también hay un interés por explorar la complejidad y la intimidad de una relación fraternal.

Barragán además cambia la ciudad por el mar como escenario, para trabajar sobre la idea de volver a los instintos y emociones primarias. La construcción de un lenguaje corporal y gestual es una virtud que descubrió y trabajó con sus protagonistas en un largo proceso de interiorización y sincronía. “Para mí, el casting representa el 50% de la película”, asegura.

De todos, Isadora Chávez es quien lleva el mayor peso dramático y de ella, la directora valora su entrega y vitalidad en la interpretación.

Con un trabajo tan personalizado, para Barragán era indispensable participar en la edición. “Es una de las etapas que más disfruto, porque conozco el material a profundidad”, explica. El corte final fue un trabajo conjunto entre Barragán Mayra Morán y Myrto Karra.

El desafío de producir y filmar una película en Ecuador se multiplicó por las pausas y las restricciones impuestas por la pandemia. “Se convirtió en un trabajo titánico”, asegura. Después de casi siete semanas de rodaje, divididas en tres etapas, la posproducción duró más de un año. Finalmente, el filme tuvo su estreno mundial en el Festival de San Sebastián del año pasado.

Además, fue seleccionada en el Thessaloniki International Film Festival en Grecia, y ganó el premio a Mejor Película en el Festival Internacional de Cine de Autor de Canarias en España. Este 2023 continúa en la ruta de festivales internacionales. Paralelamente, ‘La piel pulpo’ se estrena en cines del Ecuador como la segunda parte de una trilogía que se completará con un filme que se encuentra en desarrollo y que contará con la actriz mexicana Karla Souza, en el protagónico. (E)

RT.

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