Andy Murray, disgustado por haber terminado de jugar a las 4 de la madrugada

Andy Murray siente que aquellos partidos nocturnos que se extienden en demasía pueden ser perjudiciales dado el desgaste que generan. El escocés viene de sufrirlo en carne propia después de su maratónica victoria de este jueves (madrugada de viernes en Oceanía) por 4-6, 6-7 (4-7), 7-6 (7-5), 6-3 y 7-5 sobre Thanasi Kokkinakis.

Tras 5 horas y 45 minutos, este duelo fue el partido más largo en la carrera del británico y el segundo más largo en la historia del Abierto de Australia, ya que se adjudicó el triunfo poco después de las 4 de la mañana (hora local).

Pese a la emotividad que generan este tipo de encuentros y que el público los disfruta, el de Glasgow observa los puntos negativos. «No sé para quién es beneficioso. Venimos aquí (a la rueda de prensa a esa hora) después del partido, y de eso se trata más que tratarse de un partido épico», señaló.

«Termina en una especie de farsa. Sorprendentemente, la gente se quedó hasta el final. Realmente aprecio que la gente haga eso, creando un ambiente para nosotros. Algunas personas necesitan trabajar al día siguiente. Si mi hijo fuera un niño recogepelotas para un torneo y regresa a casa a las cinco de la mañana, estaría enojado con eso», siguió al ponerse rígido con su reflexión.

En la continuidad, Murray detalló el alcance negativo de este tipo de partidos. «No es beneficioso para ellos, no es beneficioso para los árbitros, los oficiales… No es bueno para los jugadores. Hablamos de eso todo el tiempo. Cuando comienzas los partidos nocturnos, estas cosas van a suceder», comentó.

Murray, cinco veces finalista en Melbourne, superó finalmente un nuevo escollo y ahora se enfrentará a Roberto Bautista Agut en la tercera ronda, fase de este torneo a la que no llegaba desde 2017. (D)

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