Europa Occidental: España busca restos de 4.000 represaliados del franquismo

Este mes de enero se cerrará la primera fosa común excavada en el cementerio de San Fernando en la ciudad española de Sevilla, después de tres años de trabajo, y a continuación se abrirá una segunda. Entre las dos se espera encontrar los restos de alrededor de 4.000 represaliados por el franquismo que hasta ahora se encontraban desaparecidos en España.

En la primera excavación, en la fosa conocida como Pico Reja, se han desbordado las expectativas. Se esperaba encontrar los restos mortales de 936 víctimas de la sublevación y 31 miembros de las fuerzas golpistas. Sin embargo, los trabajos han sacado a la luz los cadáveres de más de 1.700 represaliados tras el golpe de Estado y durante el franquismo.

Según el Ayuntamiento de Sevilla, que ha liderado los trabajos en los que han colaborado la Diputación de Sevilla, la Junta de Andalucía y el Gobierno de España, se trata de la mayor fosa común abierta en Europa occidental desde Srebrenica, el genocidio en el que alrededor de 8.000 personas de etnia bosnio musulmana fueron asesinados a manos de los serbios capitaneados por el general Ratko Mladic en 1995.

Hasta hace muy poco se pensaba que la de Pico Reja y la conocida como Monumento eran las únicas fosas comunes que albergaba este cementerio, pero la investigación historiográfica ha concluido que hay más: Antigua, Rotonda de los Fusilados, 1ª y 2ª de la ampliación y Disidentes y Judíos. Todo un rompecabezas que poco a poco comienza a desmadejarse.

Las labores previas de investigación habían dado a conocer que miles de víctimas del franquismo yacían en este lugar sin identificación ni reconocimiento de ningún tipo y la excavación que ahora concluye ha sacado a la luz un revuelto de huesos y restos que pertenecen a fusilados, muertos en cárceles y campos de concentración, en enfrentamientos con las tropas sublevadas o víctimas del hambre y la pobreza.

Acto de reconocimiento y monumento

Sobre la superficie de la fosa de Pico Reja está prevista la construcción de un osario-memorial y un columbario que albergue los cuerpos de los represaliados a modo de homenaje y reparación. Se convertirá en el mayor columbario de España de víctimas del franquismo y en él se depositarán de forma clasificada los miles de restos recuperados para que los familiares puedan tener un rápido acceso a ellos.

Además, el alcalde de Sevilla, Antonio Muñoz, informó durante la última reunión del Consejo de la Memoria Democrática que se está trabajando en un gran acto público de homenaje y reparación a la víctimas del franquismo una vez que concluyan los trabajos en este primer yacimiento, previsiblemente antes de que termine este mes.

Antes, la fosa debe quedar completamente limpia, sin restos. Hasta ahora se han desvelado más de 8.600 cuerpos, casi ocho veces de los que se estimaba inicialmente; entre ellos más de 1.700 tienen evidentes signos de represión y de haber sido asesinadas, alrededor del doble de lo previsto.

El motivo de esta discordancia entre previsión y realidad es que en un inicio se pensaba que la fosa se había colmatado en 1936, poco después de que tuviera lugar el golpe de Estado liderado por el dictador Francisco Franco. Sin embargo, se ha descubierto que estuvo abierta hasta 1940.

Los trabajos han sido desarrollados por los técnicos de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, recientemente responsables de un hallazgo único para descifrar el origen de la lengua vasca. Sus expertos han logrado distinguir a los represaliados del régimen nacionalcatólico del resto de cuerpos analizando minuciosamente los restos, como alambres y grilletes, las posturas y los impactos de bala en los huesos, especialmente en los cráneos, donde muchos presentan disparos desde atrás, aunque también en pleno rostro.

Esta primera fosa del franquismo abierta en la ciudad de Sevilla ha dado incluso lugar a la elaboración de un documental, ‘Pico Reja. La verdad que la tierra esconde’, que llegó a ser proyectado en el Parlamento Europeo.

ADN, la esperanza de más de 500 familias

Al menos 500 familias se encuentran a la espera de poder rescatar los restos de sus allegados. Algunos ya han tenido ‘suerte’: 30 víctimas que formaron parte de la Columna Minera fueron identificados en junio.

Las pruebas certificaron que esos restos pertenecían a una agrupación de combatientes voluntarios llegados de la zona minera de Huelva, al oeste de Andalucía, que se trasladó a Sevilla para llevar dinamita. Sus organismos contenían rastros de metales pesados ingeridos en los entornos mineros que en aquel entonces no contaba con las medidas de seguridad actuales, lo que unido a las evidencias de que habían sido represaliados, permitió ratificar su identidad.

Pero muchas más personas permanecen aún a la espera de dar con los restos de sus seres queridos. Alrededor de medio millar de familiares han ofrecido muestras de ADN para cotejar con los hallazgos de la fosa, aunque en algunos casos será imposible debido al total deterioro de los restos óseos.

Una de esas personas fue Horacio Hermoso Serra, hijo de Horacio Hermoso Araujo, quien fue militante de Izquierda Republicana y alcalde de Sevilla hasta su detención tras el golpe  de Estado y su posterior asesinato junto con otros 17 concejales de la ciudad. Su hijo llegó a aportar su muestra de ADN, pero no verá si la búsqueda da su fruto, pues falleció el mes pasado a los 95 años.

Entre los restos rescatados y los que se espera encontrar más adelante figuran otras figuras políticas y sindicales de aquel entonces, como los de Blas Infante, considerado el padre del andalucismo, quien fue fusilado también en los inicios de la guerra civil.

Las décadas de espera para sacar a estos vecinos ilustres contrastan con el reposo de otros restos, los del general Queipo de Llano, responsable de la represión de la dictadura en el sur de España y de muchos de los fusilamientos de los restos que ahora se rescatan, que permanecieron frente al altar de la iglesia más conocida de la ciudad, la de la Esperanza Macarena, hasta que sus restos fueron inhumados hace dos meses en cumplimiento de la reciente Ley de Memoria Democrática.

A la espera de una nueva apertura

Tras Pico Reja una segunda fosa se empezará a excavar en breve este 2023. Allí se espera que se pueda encontrar a más de 2.600 represaliados, aunque las cifras podrían variar enormemente puesto que se podrían encontrar con un número mucho mayor, como ha sucedido en el primer yacimiento, o bien un número menor debido a que los restos que se esperaban que estuvieran en este segundo enterramiento hubieran sido trasladados al primero.

Las próximas labores, también en el interior del cementerio de San Fernando, se llevarán a cabo en la fosa de los Alpargateros o de Monumento, llamada de este último modo porque en 2003 se instaló allí un monumento conmemorativo a instancias de la Asociación de Expresos y Represaliados Políticos del Franquismo.

Allí también se encuentra una cruz, colocada por un herrero comunista en los años cincuenta, nombrada como la Cruz de Lolo, que ha durado hasta nuestros días. Esta fosa estuvo abierta entre septiembre de 1936 y enero de 1940 y alberga al menos 7.440 cuerpos fallecidos por distintas causas, de los que 2.614 serían víctimas del franquismo, según la investigación del historiador José Díaz Arriaza.

Más de 4.000 fosas en todo el país y más de 100.000 desaparecidos

Se estima que en el país hay alrededor de 115.000 desaparecidos, aunque las instituciones estatales nunca han ofrecido un registro al respecto.

Las cifras oficiales del Ministerio de Justicia registran más de 4.200 fosas comunes repartidas por todo el territorio. Sin embargo, se trata de una relación incompleta, puesto que bebe de los datos remitidos por las distintas administraciones públicas competentes y no todas las Comunidades Autónomas están participando.

Según el Ministerio de la Presidencia, encargado de continuar la labor de la elaboración de un mapa de fosas a partir de 2021, en una primera fase piloto se incluyó a Aragón, Asturias y las Islas Canarias, mientras que a lo largo de 2022 se unieron Castilla – La Mancha, Castilla y León, Euskadi, Extremadura, Islas Baleares y Navarra. En total, tan solo 9 de las 17 regiones que componen España.

Este problema, oculto incluso para la sociedad española durante décadas, saltó al escenario internacional recientemente cuando Pedro Almodóvar estrenó en 2021 su película ‘Madres Paralelas’, donde la protagonista, encarnada por Penélope Cruz, lucha por abrir las fosas en las que descansan sus bisabuelos.

Tras la muerte del dictador, la recuperación de los restos de las personas desaparecidas bajo el franquismo quedó en manos de los familiares de las víctimas y de fundaciones y asociaciones como la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica. Para ello tenían que recurrir a fondos propios o a subvenciones públicas, que el Gobierno de Mariano Rajoy suspendió en 2011.

Naciones Unidas ha señalado reiteradamente el derecho a la verdad como uno de los pilares de la lucha contra la impunidad, junto al derecho a la justicia, el derecho a la reparación y la garantía de no repetición. Sin embargo, en España la Ley de Amnistía de 1977 impidió la investigación de las violaciones de derechos humanos cometidas durante la guerra civil y la posterior dictadura. (I)

RT.

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