• septiembre 25, 2022

2 299 menores están desaparecidos desde 2018 en Ecuador

 2 299 menores están desaparecidos desde 2018 en Ecuador

La semana pasada, la Asociación de Familiares y Amigos de Personas Desaparecidas realizó un plantón. Foto: Julio estrella / EL COMERCIO.

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Ha pasado más de un año y el pequeño Leni Aguinda, de 2 años de edad, sigue desaparecido. Su madre, Elvia Grefa, no pierde la esperanza de encontrarlo.

Su hijo fue visto por última vez el 22 de febrero de 2021 en la comunidad San Camilo, en Sucumbíos. La madre recuerda que ese día encargó a Leni con su sobrina de 14 años, mientras ella fue a pescar con unos familiares.

“Regresé a mi casa a las 17:30. Al verme mi sobrina corrió por la puerta y dijo que mi bebé no aparecía. Al inicio creí que estaba escondido, jugando, pero lo busqué por todas partes y no lo encontré. Incluso pregunté a los vecinos, pero nadie lo vio. Entré en desesperación al no saber qué le ocurrió”.

La mujer rastreó al menor por unos sembríos de plátanos y en un río que hay a 400 metros de su vivienda, pero nada dio resultado. Ella sospecha que alguien lo raptó mientras él jugaba en el patio.

Grefa puso la denuncia penal en la Fiscalía, pero asegura que hasta ahora las investigaciones no han avanzado. Pide a las autoridades que encuentren a su niño. “En mi familia sufrimos y estamos destrozados porque nos falta la sonrisa de Leni en casa”.

Estadísticas de desapariciones

La desaparición de ese pequeño no es un hecho aislado. Un informe estadístico de la Dirección Nacional de Investigación de Muerte Violentas y Desapariciones (Dinased) muestra que, desde 2018 hasta el 5 de septiembre de 2022, se han reportado 9 026 casos de desa­pariciones de niños, niñas y adolescentes, a escala nacional.

De esas 9 026 denuncias, 6 727 menores de edad ya fueron localizados y devueltos a sus familias. Sin embargo, hay 2 299 pequeños que aún no regresan a sus hogares.

De hecho, en la página oficial del Gobierno sobre personas desaparecidas, hay decenas de casos de menores cuyo paradero se desconoce. En ese portal web están expuestos afiches de búsqueda, junto con fotos de las víctimas.

Ciudades de mayor número de denuncias

Allí consta, por ejemplo, el caso de Domenique Bedoya, una niña de 6 años. Fue vista por última vez el 1 de agosto de 2022, en el sector La Ecuatoriana, en el sur de Quito.

Las dos ciudades con el mayor número de casos son Quito y Guayaquil. También se registran denuncias en las provincias de Manabí, Los Ríos, El Oro y Azuay.

En Cuenca desapareció Dayana Chapa. Ocurrió en 2012; para entonces tenía 2 años y 8 meses. Su madre, Carmen Tonato, recuerda que la última vez que la vio, la pequeña jugaba con otros niños afuera de la casa de sus abuelos.

Al percatarse de su ausencia, la familia y los vecinos la buscaron por el sector de Monjas, en Turi. Caminaron por las montañas cercanas a la vivienda, pero no la encontraron. “Me embargó la angustia y vivo con esa sensación”, dice la madre. Ese mismo día hizo la denuncia en la Fiscalía. Investigadores iniciaron la búsqueda, pero hasta ahora no la encuentran.

Causas de las desapariciones

Agentes que rastrean este tipo de casos saben que las principales causas de la desaparición de menores son los problemas familiares, el maltrato físico, psicológico y sexual. También hay casos en que los pequeños huyen de casa por tener problemas académicos. Además, hay niños que se extravían y no recuerdan cómo volver.

Por su parte, un informe de Unicef Ecuador señala que “un niño desaparecido puede llegar a ser víctima de explotación sexualtrata de personasprostitucióntrabajo peligroso, entre otras actividades ilícitas e inseguras; por ello es obligación del Estado ecuatoriano actuar inmediatamente de manera coordinada e intersectorial para lograr encontrar al niño en el menor tiempo posible”.

María Eugenia Basantes ha vivido un calvario durante casi 28 años. Todo ese tiempo no conoce el paradero de su hijo Alexander. Él solo tenía 2 años y 4 meses cuando desapareció en la terminal terrestre Cumandá, que funcionaba en el centro de Quito.

Recuerda cada detalle de ese 6 de noviembre de 1994. A las 07:00 encargó el niño a su prima en un restaurante de la terminal, para ir a su trabajo de empleada doméstica.

En la tarde fue a recogerlo. Cuando la vio corrió, la abrazó y empezó a jugar con una pelota. Entonces, ella entró al local de comidas; segundos después volteó la cabeza y Alexander ya no estaba.

Desde entonces no ha parado de buscarlo. Por años ha viajado a Quito, Guayaquil, Ambato, Quevedo e Ibarra para difundir su imagen y pegar afiches de búsqueda.

Fuente: El Comercio